sábado, 26 de agosto de 2017

PREMIO IBEROAMERICANO DE CUENTO JULIO CORTAZAR EN SU XVI EDICIÓN

El Cortázar para Rafael de Águila



Rafael de Águila en sus palabras de agradecimiento. Foto: Abel Rojas

Para el escritor cubano Rafael de Águila, por Viento del Neva, fue el Premio Iberoamericano de Cuento Julio Cortázar, en su XVI edición, ganador entre 270 obras de 13 países.
El reconocimiento, que se entrega cada agosto para honrar al autor de Rayuela en su aniversario (26 de agosto de 1914) fue entregado ayer en el centro cultural Dulce María Loynaz, en presencia de Abel Prieto Jiménez, ministro de Cultura; Miguel Barnet, Presidente de Honor del Premio y de la Uneac, y Juan Carlos Santana, vicepresidente del Instituto Cubano del Libro.
El haber «logrado llevar a rango literario un problema acaso superado en la actualidad, pero siempre vigente, y la peculiar manera de asumir la intertextualidad como hilo conductor de un discurso hilvanado con eficacia y alto nivel escritural» fue aval para el fallo del jurado integrado por los autores Marilyn Bobes, Edel Morales y Jorge Testero (Argentina), quienes otorgaron además cinco menciones y una primera mención al relato Naufragante, del mexicano Nicolás H. García Rentería.
De Águila expresó al público su pésame por el fallecimiento del escritor octogenario, el chileno Poli Délano, uno de los reconocidos en el presente certamen y en un aparte refirió que resulta maravilloso que un oficio solitario como el del escritor se convierta, cuando se corre esta suerte, en algo tan distinto a la soledad. También agradeció al «Cronopio mayor» el hecho de haberse convertido en escritor cuando comenzó a leerlo desde la adolescencia y comprendió que nunca podría ser poeta.
Testero se refirió a la calidad de las obras leídas lo cual le proporcionó un gran disfrute al jurado y estimuló a los jóvenes a seguir escribiendo literatura, una de las formas de defender el mundo en las hostiles circunstancias del presente. También reveló su inevitable evocación del Guerrillero Heroico Ernesto Che Guevara, al encontrarse en tierra cubana.
Barnet repasó brevemente la historia del premio, suscitado por la segunda esposa de Cortázar, la prestigiosa intelectual lituana Ugné Karvelis, y auspiciado por el ICL, Casa de las Américas, y la Uneac junto al Ministerio de Cultura de Argentina y la Fundación Alia, y destacó la profunda admiración y cariño que le inspiró siempre la pareja cuya visión planetaria los hizo ser amigos de Cuba, la que, apuntó, «tiene mucho que agradecerle a Cortázar sobre el oficio del escritor».



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